DÍA DE LA MUJER

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer, antaño Día de la Mujer Trabajadora. Hay quien dice que no es necesario celebrar este día ya que “ya se ha conseguido la igualdad entre mujeres y hombres, ¡antes sí había desigualdad!”, dicen… y ¡ojalá fuera verdad!

Por desgracia aun nos quedan muchos años de tener que llamar la atención sobre las desigualdades que sufre más de la mitad de la sociedad; unas desigualdades que afectan a todas las mujeres, de todas las razas, edades y condición social, y en cualquier lugar del mundo ya sea este el (mal)llamado “mundo desarrollado” o el aun peor llamado “Tercer Mundo”, o cualquier otro rincón del planeta.

Cómo podemos hablar de igualdad cuando se publican estudios que reflejan que una tercera parte de las mujeres reconoce haber sufrido algún tipo de acoso sexual a lo largo de su vida (yo incluida); cómo se puede hablar de igualdad cuando, sólo en España, cada año mueren a manos de sus parejas o ex parejas un promedio de 70 mujeres y se presentan más de 130.000 denuncias por violencia de género -y todavía está en boca de muchas personas que son denuncias falsas… ¿130.000 denuncias falsas??-; cómo se puede hablar de igualdad cuando todavía las mujeres cobramos un 27% menos que nuestros compañeros hombres, y cuando todavía es residual la presencia de las mujeres en cargos de dirección de las empresas o de nuestros Órganos de Gobierno (en el Congreso aun no llegamos al 40% de presencia femenina mínima que fija la Ley Orgánica de Igualdad de Oportunidades); cómo se puede hablar de igualdad cuando el deporte femenino sigue siendo el gran olvidado; cómo se puede hablar de igualdad cuando, salvando algunas excepciones, los hombres siguen “ayudando” a “sus” mujeres en las tareas del hogar acabando siendo ellas las que deben asumir las dobles jornadas (en el trabajo –mal- remunerado y en casa); cómo se puede hablar de igualdad cuando se acusa a las madres de la “mala” educación de sus hijos o hijas por “tener la osadía” de ausentarse del ámbito doméstico; cómo se puede hablar de igualdad cuando todavía se creen muchos políticos y políticas que tienen que decir a las mujeres lo que deben hacer con su propio cuerpo (para ejemplo, el proyecto de reforma de la ley del aborto),… y así podría decir una larga lista de situaciones en las que las mujeres todavía somos las grandes afectadas.

Pero cómo hemos de darle la vuelta a esta situación si no tratamos el problema desde la raíz. Y el problema se llama patriarcado, el problema se llama machismo, aunque muchas personas se entesten en afirmar que nuestra sociedad no es machista.

Y la solución pasa por continuar con la lucha por la igualdad de oportunidades; la solución pasa por la educación en igualdad; la solución pasa por ofrecer una cultura universal y de calidad que ayude a generar conciencias y a replantearse el sistema patriarcal que guillotina los derechos de las mujeres. Pero esta lucha no se puede hacer sólo un día al año, ni en dos manifestaciones en la misma ciudad (me ha sorprendido, a la vez que enojado, que en Tarragona hubiera convocadas dos manifestaciones, una a las seis y otra a las siete… ¡es absurdo!). La lucha, para ser efectiva, debería hacerse desde la unión, aunque ello signifique olvidarnos de salir en la foto y olvidarnos de individualismos y protagonismos. Y es que sólo desde la unión, sólo desde el sonido de una única voz, seremos capaces de hacernos sentir en toda la sociedad.

Por último, tenemos que olvidarnos de la idea que mejorar los derechos de las mujeres sea solo un tema de mujeres. Es un tema de toda la sociedad, ya que las mujeres somos la mitad de la sociedad; una mitad sin la cual la otra mitad está coja. Una mitad que, como la otra, tiene derecho a nacer, crecer, educarse, desarrollarse y vivir en libertad. Y no olvidemos que si una mitad de la sociedad no es libre, la otra mitad tampoco podrá serlo.

Unión, reflexión, sensibilización, educación y cultura, para que todos los días del año sean el día de la mujer, para que todos los días del año sean un paso más hacia la meta de lograr una sociedad libre e igualitaria.